Diario de una semana | Oceana Europe
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Si , digame?

Hola, Como estás?

Muy bien y tú? Que alegría oírte!!

Oye , es que me gustaría regresar al Ranger, crees que sería posible?

Claro, déjame comprobar fechas, puertos y todo eso con Xavier Pastor y te daremos un punto en el que embarcarte de nuevo. (…). Así fue como empezó la segunda visita de Miguel Bosé al Ranger. El ya había participado a finales de Mayo en parte de la expedición Mediterráneo 2006, haciendo inmersiones en la zona de la isla de Elba. para documentar, junto a los buceadores de la organización, el estado de conservación de ecosistemas mediterráneos como las praderas de posidonias y los fondos de corales y gorgonias. El objetivo de Oceana es conseguir que esos habitats sean protegidos por la Unión Europea a través de la legislación.

Cuando concluimos esa etapa, el Ranger continúo con su trabajo, esta vez intentando localizar a rederos ilegales que son aquellos que utilizan redes de enmalle a la deriva de más de 2.5 Km., y que son utilizados para la captura de pez espada y atún .Más de un centenar de barcos italianos, junto a unas decenas de franceses, siguen desafiando la prohibición de las Naciones Unidas y la legislación europea y continúan utilizando redes de deriva.

Estas redes, apodadas “cortinas de muerte”, tienen hasta 20 Km. de longitud y 30 metros de alto, y capturan no sólo la especie que persiguen provocando la sobreexplotación de sus poblaciones, sino que causan además una enorme cantidad de capturas accidentales, matando decenas de miles de delfines, cachalotes, grandes ballenas, tiburones y tortugas marinas. Muchas de estas especies están protegidas por la legislación internacional.

Llegamos a Cagliari, Pilar Barros, Jorge Candán (dos de los buceadores de la expedición, que regresaban al barco tras un mes de descanso) Miguel Bosé y yo. A los dos primeros nos los encontramos en el aeropuerto de Florencia. Al llegar a eso de las 20.30 de la tarde, la compañía Meridiana ha perdido las maletas de Miguel y las mías. Hacemos las reclamaciones pertinentes y nos prometen que en 24 horas las tendremos con nosotros. Estamos preocupados porque esto modificará los planes iniciales que eran que nada más llegáramos al barco, este continuaría por aguas del Mediterráneo, hacia la zona sur y luego remontando por el costado oeste de la isla de Cerdeña hacia el Norte. Al llegar a la Marina de Sant´Elmo nos encontramos a la tripulación del Ranger en cubierta. Pocos minutos después estábamos todos cenando en el salón. Después de la cena habrá una reunión de toda la tripulación para que Xavier Pastor nos cuente como van a ser las actividades para los próximos días, ya que con el suceso de las maletas todo ha de cambiar, aunque no nos podíamos imaginar que tanto…

A los pocos minutos de terminar el estupendo pollo con puré de patatas que había para cenar, llega el último tripulante procedente de la oficina norteamericana. Phil Kline es un antiguo pescador que al darse cuenta de lo que les estaba ocurriendo a los mares en todo el mundo, decidió hace unos años apoyar activamente a organizaciones como Oceana, que actúan para su protección y conservación.

Xavier nos pone al día, nos cuenta como han ido pasando los días y todas las cosas que han hecho durante este mes, incluidas expediciones por tierra, puertos etc. A veces es mucho más productivo hacer un alto en la navegación y saltar a tierra para ver cuales son los movimientos en los puertos de los pescadores que utilizan artes ilegales, simplemente observándoles, viendo donde están, hacia dónde van y donde venden su pesca obtenida de forma ilegal.

Así, nos cuenta como algunos miembros de la tripulación hicieron más de 2.000 km en coche de alquiler, para filmar y recoger información de los puertos donde atracan esos barcos. Hubo dos comitivas, una fue hacia la zona del sur de Italia, Calabria y Sicilia. Y la otra hacia Nápoles y la isla de Ischia. Los segundos no tuvieron mucho éxito, no encontraron lo que buscaban por lo que unos días después regresaron al Ranger.

Sin embargo la expedición del Sur, si que pudo encontrar lo que andaban buscando... incluso hicieron una persecución a un camión lleno de pez espada capturado ilegalmente por las carreteras de Cetraro Marina, en Calabria, para determinar su punto de destino.

Durante cinco días recorrieron minuciosamente todos los puertos de las regiones de Campania y Calabria, en la península italiana, y las costas norte y oeste de Sicilia. Incluso algunos de los puertos más minúsculos de esta zona del país se han descubierto como refugio de docenas de rederos de deriva ilegales de todos los tamaños.

Los pesqueros italianos han recibido millones de euros para reconvertir sus barcos a otras artes más selectivas destinadas a una pesca más sostenible. Sin embargo, en la práctica, parece ser que muchos de los armadores se han embolsado las subvenciones y continúan pescando con las redes prohibidas.

Finalmente Xavier Pastor comenta a toda la tripulación el cambio de planes. Supuestamente en 24 horas nos traerán las maletas a la marina en la que tenemos el amarre, así que el Ranger saldrá a primera hora de la mañana del puerto de Cagliari , rumbo al sureste, en busca del bajo de Secca di Calerina, donde se harán inmersiones para documentar una zona que está protegida. Tardamos algo así como tres horas en llegar, en ese tiempo aprovechamos para leer algunos libros y documentos de la zona que vamos a explorar. Además este año el Ranger cuenta con un programa informático especial llamado Olex que, conectado al ecosondador, que nos permite representar los fondos marinos de las zonas por las que navega el Ranger, ya que nos proporciona una imagen en tres dimensiones. Cuantas más veces pasamos por la zona, la información obtenida es más completa y veraz, así la exploración de las zonas es mucho más exhaustiva y la planificación de los buceos es más fácil.

En este caso se planifica el buceo desde la zona más profunda, para luego ir subiendo poco a poco teniendo mucho cuidado con las paradas de seguridad, corrientes, cambios de temperatura etc. Los que nos quedamos a bordo del Ranger tenemos que esperar a que nuestros compañeros suban para que nos cuenten la experiencia y un poco más tarde nos muestren las fotos e imágenes que han tomado. Casi, casi no les dejamos ni que tomen un poco de aliento cuando después de la inmersión suben de nuevo a bordo con sus cámaras y equipos, y algunos ya les estamos pidiendo que nos enseñen lo que fotografiaron. Miguel Bosé, que ha buceado me cuenta que han encontrado a una morena vigilante en su grieta y que han podido fotografiarla. También han visto anchoas y meros.

Después de las inmersiones, regresamos a Cagliari con la esperanza de que nuestras maletas hayan llegado... Pero no, el encargado de la marina nada sabe de ellas, llamamos al aeropuerto pero la compañía dice que se las han vuelto a olvidar y que no las han enviado; como solo hay un vuelo al día desde Florencia a Cagliari, debemos esperar otras 24 horas. Con la rabia y la impotencia que causan en uno asuntos como este, se lo comunicamos de nuevo a Xavier Pastor, que de nuevo y después de la cena nos indica cual será el plan para el día siguiente. Saldremos y encontraremos otra zona de buceo, allí se harán unas inmersiones y regresaremos por la tarde a puerto.

Durante todo el día se hacen trabajos a bordo, nadie está parado, a pesar de que a veces no tenemos comunicación directa con el exterior todo se va preparando para el momento en el que se restauran, se van catalogando fotos, editando imágenes, escribiendo artículos, tomando notas, haciendo pequeñas chapucillas a bordo con las bombas u otros elementos mecánicos que tienden a la rebelión ocasional, etc. El Ranger es como un hormiguero, todo el mundo en constante movimiento, pasos cortos y seguros para que los golpes de mar no hagan caerse a nadie. Todos con cara de concentración haciendo y a veces deshaciendo mil y una cosas.

En nuestro tercer día de espera de equipajes, nuestra paciencia se agota y decidimos tomar un taxi para ir al aeropuerto y con nuestra reclamación en mano, llegar hasta la compañía Meridiana para que nos den una solución, la respuesta sin embargo, es la misma, no sabemos si es porque Italia ha ganado el partido o por lo que sea, en Cagliari han decidido no trabajar y sobre todo Meridiana ha decidido no hacerse cargo de su propia incompetencia. Así las cosas no nos queda más remedio que abandonar a su propia suerte a nuestras maletas, y embarcarnos en el Ranger sin nada más que un cepillo de dientes prestado (pero a estrenar!) y un par de camisetas.

Empezamos a navegar sobre la isobata de los 1000metros. Durante la navegación durante toda la noche apenas nos hemos cruzado con otros barcos, un crucero en la lejanía que atravesaba con sus los focos de su discoteca la oscuridad que inundaba la noche. A las 8 de la mañana, me toca de nuevo turno de guardia. Con un café espeso en la mano, me dirijo hacia la rueda del timón para que Jordi, nuestro capitán me aleccione sobre los asuntos del mar y comparta conmigo sus conocimientos sobre náutica. Si lo de hacer guardia en general suena a algo aburrido, os confieso que en el Ranger nunca lo es, lo primero porque siempre haces guardia con uno o dos tripulantes, con lo cual nunca estas sola. Normalmente, los grupos de guardia son muy heterogéneos con lo cual la disparidad de conocimientos y de caracteres hace que sean de lo más entretenidas. Siempre tienes alguna cosa nueva que aprender de tus compañeros, las guardias suelen ser didácticas y amenas si las condiciones del mar lo permiten, claro, aunque también cansadas. Tenemos visibilidad total, la mar está muy tranquila, vamos marcando los puntos de la ruta e incluso podemos de vez en cuando utilizar el piloto automático, lo que nos permite estar un poco más relajados.

Vamos viendo, en la lejanía a unos cargueros, a barcos pequeñitos de recreo, algún arrastrero pero poco más. El gran desierto azul está frente a nosotros, en dos horas no hemos visto nada, cielo azul, mar azul, no hay aves, no hay peces, no hay barcos…

Seguimos a la búsqueda de rederos, pero nada, el mar está como un plato, la temperatura sube y sube, el Ranger de aluminio nos hace saber lo que representa una subida de 2 grados en el exterior, en el interior del Ranger no se mueve una mosca, el aire pesado y caliente casi no nos deja respirar. Hacemos una parada técnica y nos damos un baño, por turnos todos al agua, que bien nos sienta!!! . Una vez de nuevo a bordo, emprendemos la marcha y al poco tiempo, divisamos una tortuga, cuando nos oye, eleva su cabeza como si de un periscopio se tratara, intenta sumergirse pero parece que no puede. Nuestros cámaras ya han saltado y están en el agua cerca de ella, tan pronto se sumergen se dan cuenta de que tiene una lesión, aparentemente antigua, en la extremidad delantera izquierda. No podemos hacer nada por ella, la filmamos y continuamos nuestros caminos.

La tarde nos deparará una nueva sorpresa, unas horas más tarde nos hacen una visita delfines listados, jugando en las proas del catamarán un buen rato, nos enseñan a sus crías, saltan, dan volteretas, golpean el agua con sus colas… Estamos todos en cubierta, cámaras en la mano preparados para captar ese segundo maravilloso que luego nos permitirá recordar con precisión todo lo vivido en la magia del Ranger. Los delfines se alejan, saltando y volteándose en el aire para sumergirse de nuevo y nadar a velocidad asombrosa con tan solo un golpe de su cola.

En el horizonte, vemos caer la tarde, el sol anaranjado toca suavemente con la línea azul índigo del mar. Todo se tranquiliza, después de la cena, la tripulación se dispersa hacia los camarotes. Aunque 4 de sus componentes siguen de guardia.

Amanece el día con sus grises transformándose en amarillos, los delfines han sido madrugadores y antes de la 8 de la mañana hacen su primera visita al Ranger, no se me ocurre una mejor manera de empezar el día. Unas horas más tarde volverán a nuestro encuentro, esta vez un grupo mucho mayor. Estamos encantados de que estas visitas se hagan cada vez más largas.

Ponemos de nuevo rumbo a Cagliari, seguimos sobre la línea de los 1000 metros. Parece ser que esta vez tampoco podremos “capturar” a ningún redero ilegal, lo cual la verdad no sé si interpretarlo como algo bueno: han dejado de utilizar esa técnica y se dedican a otros menesteres o es que están en algún otro punto del Mediterráneo. Es como encontrar una aguja en un pajar. Aunque, para hacer honor a la verdad, las semanas anteriores habían dado fruto y el Ranger había localizado dos o tres de esos pesqueros cada día.

Finalmente llegamos a Cagliari, al entrar en puerto nos cruzamos, con flamencos, charranes y gaviotas que nos dan su particular bienvenida; nos vamos al aeropuerto y allí están nuestras maletas, por fin. No está mal, al menos nos podremos cambiar de ropa para nuestra vuelta a casa y no martirizar a nuestros compañeros de vuelo en el trayecto. Meridiana, la compañía aérea, por supuesto, sin ningún compromiso para con sus clientes.

Antes de marcharnos, Jorge Candán y Juan nos brindan la posibilidad de disfrutar de las imágenes rodadas durante estos días: tortugas, delfines, flora y fauna del Mediterráneo más próximo. Nos marchamos con un nudo en la garganta, como cada vez que nos toca alejarnos del Ranger y de su mágica tripulación. No es fácil encontrar a gente así, tan comprometida y tan eficaz.

Gracias a Miguel Bosé por su participación activa en nuestras campañas y su apoyo sin límites y sobre todo por su gran sentido del humor.

A continuación:

Sardinian waters

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