La UE mantiene el statu quo en el mediterráneo occidental y elude la obligación de deterner la sobrepesca

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Los ministros de la UE han alcanzado un acuerdo político sobre las posibilidades de pesca para 2026 que proporcionará una aparente estabilidad a la flota pesquera del Mediterráneo occidental. Sin embargo, el acuerdo no aborda plenamente la causa subyacente de los problemas económicos del sector: unas poblaciones de peces aún muy presionadas por décadas de sobrepesca. En el Mediterráneo occidental, el 55 % de las poblaciones pesqueras evaluadas siguen sobreexplotadas, con una mortalidad por pesca aproximadamente 1,6 veces superior a los niveles sostenibles.

«Ante unas presiones socioeconómicas muy contundentes, los ministros han decidido mantener los días de pesca de 2025. No obstante, si queremos asegurar la resiliencia a largo plazo del Mediterráneo y un futuro próspero para el sector, será necesario reducir más la mortalidad por pesca y el exceso de capacidad, con el fin de proteger tanto la vida marina como el futuro de la flota», ha declarado Giulia Guadagnoli, asesora política senior de Oceana en Europa.

Según la legislación de la UE, España, Francia e Italia tienen la obligación legal de terminar con la sobrepesca en 2025. Sin embargo, el acuerdo alcanzado mantiene para 2026 el mismo enfoque de gestión vigente en el Mediterráneo occidental y preserva los días de pesca de arrastre acordados para 2025, sin aplicar ninguna reducción adicional. Los ministros también han acordado que el total de días de pesca no podrá superar en ningún caso los niveles autorizados de este año, incluso tras las posibles ganancias derivadas del mecanismo de compensación, impidiendo así un aumento neto del esfuerzo pesquero.

«Que el acuerdo de hoy conlleve un progreso real dependerá en gran medida de una implementación efectiva del mecanismo de compensación. Estas herramientas pueden facilitar una transición más suave hacia la sostenibilidad, pero solo si garantizan reducciones reales de la mortalidad por pesca. Los días de pesca adicionales deben corresponderse con unos beneficios biológicos medibles. Será esencial un seguimiento estrecho y un cumplimiento pleno para estos mecanismos contribuyan a una pesca verdaderamente sostenible en el Mediterráneo occidental, en vez de poner en peligro los progresos actuales», ha afirmado Guadagnoli.

El acuerdo vuelve a apoyarse en el mecanismo de compensación, basado en medidas técnicas voluntarias –como la modificación de artes de pesca para mejorar la selectividad o vedas espaciales y/o temporales–, que ofrece hasta 14 opciones destinadas a reducir la mortalidad por pesca. Aunque este instrumento puede contribuir a una transición más gradual, solo será eficaz si se aplica con rigor y genera beneficios biológicos reales.

«Lamentamos que los Estados miembros hayan debilitado las medidas de compensación dirigidas a proteger los ecosistemas de profundidad», añadió Helena Álvarez, investigadora marina sénior de Oceana. «Reducir la profundidad de la veda propuesta de 600 metros a 800, donde en cualquier caso ya no se pesca, va a permitir a los buques beneficiarse injustificadamente de jornadas de pesca adicionales, conduciendo a un incremento de los esfuerzos pesqueros conjuntos, lo que va en contra de las recomendaciones científicas».

Antecedentes:
Todos los años, en diciembre, el Consejo Agricultura y Pesca establece las posibilidades de pesca. En esta reunión, los ministros buscan un acuerdo político sobre restricciones del esfuerzo pesquero y límites de captura aplicables a las poblaciones de peces comerciales. Los países de la UE tienen la obligación legal de poner fin a la sobrepesca, tal y como establece la Política Pesquera Común y el plan plurianual del Mediterráneo occidental.