Expediciones | Oceana Europe
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Expedición Transoceánica 2005

El Oceana Ranger realizó su primera expedición transoceánica.

Diarios

Llegamos a Mallorca, después de seis meses de navegación por el Pacífico y el Atlántico.

Dirigidos por Xavier Pastor, salimos de Los Angeles ( California, USA ) a principios de enero y hemos recorrido 11.000 millas, navegando por aguas de Estados Unidos, México, Costa Rica, Panamá, Honduras, Bahamas, Bermudas, Azores y Portugal continental. Hemos participado un centenar de voluntarios de muy diversas nacionalidades; entre ellos se encontraban biólogos, cámaras y fotógrafos submarinos así como buceadores de apoyo, además de la tripulación básica del barco.

No siempre se puede llevar a cabo lo que se ha planificado. Esta mañana ha amanecido con mal tiempo, 30 nudos de viento y unas olas de dos metros. Se ha decidido cancelar las últimas inmersiones en el monte Ormonde perteneciente al conjunto de montañas submarinas del Gorringe.

Aun así, el resultado de esta etapa de la expedición del Ranger, que comenzó en el mes de enero de 2005 en aguas del Pacífico, ha resultado satisfactorio. En el Banco Gorringe se han realizado un total de 12 inmersiones ( 6 cada pareja de buceadores ) con el fin de documentar la vida marina y el estado en que se encuentra este ecosistema tan singular ubicado a unas 150 millas de la costa más cercana. Y no sólo singular, sabemos que algunos de los paisajes submarinos que hemos visto aquí no habían sido vistos antes por ningún ojo humano. Nos sabemos haciendo historia. Los estudios sobre estos montes y sobre las montañas marinas de casi todo el mundo son muy escasos.

Otro nuevo día de buceo de alto riesgo. Inmersiones por debajo de los 40 metros. La cámara hiperbárica más cercana se encuentra en Lisboa, a 500 Km. Algunos helicópteros convencionales no tendrían autonomía para llegar hasta aquí y volver a tierra.

Kelps

Se adoptan todas las medidas de seguridad necesarias, así que no hay por que preocuparse.

Anoche, concierto de blues en el Ranger interpretado por Danielle, Dana e Indi. Mientras, navegamos unas veinte millas para dirigirnos a otra de las cimas del Gorringe, al monte Ormonde.

Esta vez nos cuesta más encontrar la cima de la montaña. Comprobamos que todas las cartas marinas están mal y que ninguna de las referencias que teníamos es correcta. Pasada la media noche, por fin damos con el punto: 32 metros de profundidad en la zona más elevada.

A la mañana siguiente nos despertamos con mar tranquilo y cielo despejado. Al poco de bajar el primer equipo de submarinistas, a los que quedamos a bordo nos visita un pez luna ( Mola mola ) de más de metro y medio.

Diver

Otro día en medio del océano. Cuando hemos amanecido en el Ranger el mar estaba tranquilo como un plato. Después de pasar la noche a la deriva sólo nos hemos desplazado 4 millas que, a juicio del capitán y de los marineros, no es excesivo.


Hoy, el equipo de buceadores ha planificado cuatro inmersiones. Han decidido bucear cada pareja por separado para controlar mejor la situación. Mar tenía molestias en un oído pero ya lo ha superado. Todo parece indicar que va a ser un día muy agradable.

Después de 24 horas de navegación desde el puerto de Lagos en dirección suroeste, hemos llegado a Gorringe. La tripulación ha preparado una boya de fondeo para marcar el lugar que además servirá a los buceadores como cabo gua cuando se sumerjan. Encontrar un punto adecuado para fondear no ha sido fácil. Con la sonda del Ranger el capitán ha marcado varios puntos en torno a 40-50 metros hasta dar con una profundidad de 30 metros. Bibi, la marinera de Cambados, pone a punto la lancha auxiliar con la que transportará a los cuatro buceadores, las cámaras de video y un torpedo. El torpedo es un aparato sumergible provisto de un motor eléctrico y una hélice que sirve para que el buceador recorra largas distancias sin demasiado esfuerzo. En la primera inmersión solamente baja una pareja de buceadores formada por Mar Mas y Dana Harlow. Además de reconocer el lugar, chequean el funcionamiento del torpedo y llevan una cámara de fotos.

Ya han pasado dos días desde que la expedición del Ranger llegara a la ciudad portuguesa de Lagos. Durante este tiempo se ha dispuesto lo necesario para continuar la travesía: comida, combustible, repuestos para el barco, etc. Se han desembarcado Xavier Pastor, que ha dirigido los trabajos durante el cruce del Atlántico, Soledad Esnaola, la bióloga de ZOEA que llevaba a bordo desde el mes de febrero, Nano, escultor y marinero y José Carlos Corral, músico y marinero. Durante la travesía hacia las montañas submarinas de Gorringe nos acompañarán Juan Pablo, Dana, Danielle e Inés.

Ester Casado

Hoy hemos madrugado todos a bordo, desde las 5 de la mañana hemos comenzado a salir de nuestras literas para contemplar el espectáculo de la escarpada costa del Algarve, donde por cierto, se han cometido los mismos abusos urbanísticos que en todos los lugares turísticos de la geografía peninsular e insular española.


La entrada a la marina de Lagos es solemne, pasando por delante de la antigua fortaleza se accede a través de un canal natural y atravesando un puente levadizo. Una reproducción de una antigua carabela a tamaño real nos confirma la llegada definitiva a puerto.

Como sabéis hemos tenido mala mar, con viento aproado que golpeaba el barco con dureza. A última hora del día mejoró. Es sorprendente la rapidez con la que cambia la meteorología en el océano. En cuestión de horas se puede pasar de una situación de mar llana sin una brizna de aire, a marejada, y viceversa. A pesar de ser una cuestión bien sabida la influencia de los océanos en el clima del planeta, es en estas circunstancias cuando realmente te das cuenta de su dinámica y cómo el mar en su conjunto es un ente con vida propia.

Cuando hay silencio en los diarios de a bordo es señal de que no apetece ponerse a teclear. Eso nos viene pasando en los dos últimos días, en los que el mar nos viene dando un buen tute. Cuando nos acercamos a Lagos, en el Algarve portugués, que es la verdadera escala final de nuestro cruce del Atlántico, estamos teniendo el peor tiempo de toda la travesía. La llegada a Azores se considera tradicionalmente el final del cruce, porque la distancia entre Bermudas y Azores es la más larga de los que optan por esa ruta. Pero saliendo de ese archipiélago queda todavía una buena singladura. No hay que olvidar que las Azores son la cresta de la cordillera dorsal atlántica. Al zarpar de sus puertos queda una semana más de navegar en pleno Atlántico, antes de llegar al primer puerto del continente europeo. Y el tiempo no está acompañando en esta travesía. Tenemos vientos de entre 35 y 40 nudos, con marejada y a veces fuerte marejada.

Hoy nos hemos cruzado con una pequeña tortuga que iba nadando en solitario. Lo que me ha recordado que estamos navegando en la principal ruta migratoria de las tortugas marinas.

Map

Hasta hace relativamente poco, se desconocía cual era el ciclo de vida de las tortugas marinas y no fue hasta 1986, cuando el biólogo estadounidense Archie Carr –uno de los mayores expertos en tortugas marinas del mundo- dio a conocer su teoría de que las tortugas que efectuaban la puesta en playas norteamericanas, realizaban un migración de ida y vuelta a lo largo de todo el Atlántico utilizando la Corriente del Golfo. Y digo de ida y vuelta, porque las tortugas vuelven a desovar a la misma playa donde nacieron. En 1993, los investigadores españoles Ricardo Aguilar, Julio Más y Xavier Pastor –dos de ellos actualmente miembros de Oceana- corroboraron esta hipótesis, aportaron nuevos datos de las poblaciones del este mediterráneo.

Ester Casado

En la guardia de anoche, no tuvimos más novedad que la de un barco mercante que se nos aproximaba por babor. Nos sorprendieron las potentes luces que traía, lo que nos hizo pensar que era un pesquero; pero de repente las apagó, quedándose sólo con las luces normales de posición. Seguía acercándose y Bibi comprobó que era un mercante, por lo que consideró oportuno establecer contacto por radio para confirmar que nos había divisado.

" Barco en posición 35 grados 17 N y 26 grados 32 W, aquí el Ranger, ¿ me recibes ?. Cambio ".

" Ranger, Ranger, barco en posición. Te recibo. Cambio ", contestaron tras una breve espera. Uff!.

" Estamos a 2 grados por tu estribor. ¿ Nos localizas ?. Cambio "

" Si, os veo, os veo no hay problema "

" Bueno. Gracias y buena guardia. Stand by canal 16 "

Nos habían visto, así que nuestra posible preocupación había quedado totalmente esfumada.

Mi primera guardia nocturna ha sido un perfecta clase práctica impartida por Bibi, joven pero altamente cualificada marinera, que con su frescura y serenidad se ha ganado instantáneamente toda mi confianza. A lo largo de las tres horas que dura la guardia, Bibi me ha enseñado a como estar vigilantes ante cualquier anomalía en el rumbo, velocidad del viento o visualización en el horizonte de algún barco. También me ha enseñado a llevar el timón controlando el rumbo de 104 grados que teníamos marcado.

Bibiana Alvarez

A unas 50 millas de las islas de Pico y San Jorge se encuentra el banco Joao de Castro, un volcán submarino activo que se yergue desde los 1000 metros de profundidad y cuya cumbre se encuentra solamente a 13 metros de la superficie del mar. Sus emisiones de gas metano a través de fumarolas submarinas y, en general la actividad hidrotermal que se genera alrededor de las mismas constituyen un paisaje impresionante y un ecosistema muy interesante: un oasis superficial e iluminado en medio de un mundo abisal y oscuro, en el centro del Atlántico.

La visita a los bajos de alrededor de las Azores estaba prevista desde antes de la llegada del barco al archipiélago, pero nuestro interés creció a medida que leíamos trabajos científicos sobre este volcán submarino e intercambiábamos impresiones con los investigadores del Departamento de Oceanografía y Pesca de la Universidad de Azores.

Sinto Bestard

Con la llegada a Horta ( Faial ) se ha producido un nuevo relevo de tripulantes, pero la tripulación del Ranger está acostumbrada a los cambios y siempre recibe con una sonrisa a las nuevas incorporaciones. Houssine, el fotógrafo submarino que desde el primer día ha estado embarcado en la expedición, ha tenido que volver a casa por motivos familiares. También Carlos y Guayo han tenido que dejarnos para atender sus quehaceres en la oficina. Ahora nos hemos embarcado dos marineros: Xose Manuel Gándara, gallego ubicado en Pontevedra cuya pasión es la navegación a vela y el mallorquín Nano Valdés, que se incorpora a nuestra expedición tras navegar durante 4 meses en el Snooty; y quien os escribe, Ester Casado, que soy ayudante de Dirección de la oficina europea de Oceana.

 

Horta

Horta, la capital de Faial es una pequeña ciudad portuaria, que ha sido capaz de mantener el encanto de hace décadas manteniendo el estilo de sus edificios, restaurando fachadas, no levantando aberraciones urbanísticas y cuidando todos los detalles para preservar la tradición y la identidad. Al mismo tiempo, sus habitantes han progresado económicamente y se capta una sensación de prosperidad y bienestar general entre sus 16.000 habitantes.

Para un mallorquín, es un alivio comprobar que existen isleños de regiones originalmente pobres que no se han convertido necesariamente en bestias destructoras de paisajes, culturas y ecosistemas. Es posible prosperar económicamente respetando todo eso. Azores da pruebas de ello. Tal vez haya influido que en algunas islas se puedan encontrar gobernantes que exhiban algún nivel de sensibilidad y de decencia.

Hoy en mi último día a bordo del Ranger, después de haber cruzado el Atlántico desde Bermudas hasta Azores. Mañana se embarcará Ester Casado, Asistente Ejecutiva de Oceana en Europa para seguir narrando el día a día de esta Expedición Transoceánica que comenzó el pasado 17 de Enero.


A partir de mañana estaré de nuevo en la oficina, coordinando junto con el resto de los departamentos la sección europea de nuestra página web y haciendo posible que el trabajo que desde Oceana llevamos a cabo para el estudio y cuidado de los océanos, pueda ser conocido por cuantas personas lo precisen de una forma inmediata, gracias a este medio de difusión mundial que es Internet.

Tras mi última guardia nocturna en este cruce del Atlántico, he podido dormir unas pocas horas antes de que Nuño y Carlos tocaran diana.

La verdad es que hoy todos hemos dormido muy poco. Antes de llegar a Horta ( en la isla de Faial ) hemos limpiado la cubierta y el messroom, algo que no hemos podido hacer en los últimos días ya que el estado de la mar y la climatología no lo permitían.

Estamos en aguas de Azores. Esperamos llegar a Horta, el puerto de la isla de Faial, mañana viernes sobre el mediodía. La segunda parte de la expedición, teóricamente la más crítica desde el punto de vista de navegación, parece que va a superarse con éxito. El Ranger ha demostrado ser un barco sólido y seguro, y la vida a bordo ha sido, a pesar de ciertas incomodidades producidas por el mal tiempo, perfectamente soportable durante estas dos semanas de aislamiento del mundo desde que salimos de Bermudas.

The Ranger

Nos acercamos a Azores. Estimamos llegar el viernes 27 por la mañana.

Sigue el mal tiempo. Y, sobre todo, el viento adverso. Esta mañana hemos tenido vientos de 35 nudos con puntas de hasta 40. Lo peor que vienen del Nordeste, o sea, prácticamente de proa, por la amura de babor. Reducen nuestra velocidad hasta unos 5 nudos. Hemos arriado el foque, pero manteníamos la mayor, con un par de rizos, y la mesana, hasta que ha decidido arriarse ella sola, cuando se ha partido uno de los cabos que la mantenía izada. Nos ayudamos con uno de los motores, alternativamente el de babor o estribor, a la espera que el viento role un poco y nos permita hacer un uso eficaz de las velas. ¿No se suponía que ibas a encontrar vientos portantes en el Atlántico? Pues como en el resto del viaje: siempre de proa.

El humor es bueno, aunque la mayor parte de la gente que no está de guardia se refugia en sus literas, para no ir dando bandazos de un sitio a otro.

Hace tres o cuatro días regresaron los vientos, acompañando a unas borrascas que estamos consiguiendo bordear sin que nos alcancen de lleno. Normalmente son del Nordeste, 20 nudos, a veces con picos de hasta 30. A toda vela de nuevo. En la guardia de Bibi, Sole y José el Ranger llegó a alcanzar 10 nudos, a pesar de que la dirección del viento no nos es particularmente favorable.

¿Qué probabilidad existe de que dos catamaranes reposten fuel, uno a continuación del otro en una isla en uno de los extremos del Atlántico? ¿Y qué probabilidad hay de que esos dos mismos catamaranes coincidan en mitad de ese océano seis días más tarde? ¿Y de que tengan el mismo punto de destino?

No tengo la más remota idea ya que datos como esos no deben tener ninguna relevancia y no quedarán registrados en ninguna parte. Pero todos estaréis de acuerdo conmigo en que pasar, puede pasar; y hoy la tripulación del Oceana Ranger puede dar fe de ello.

Después de tres días navegando a vela el viento ha caído por debajo de los 10 nudos y nos vemos obligados a utilizar de nuevo los motores. Siempre alternando su uso cada doce horas para que soporten el mismo esfuerzo y podamos equilibrar el consumo de combustible en ambos cascos ( en estos tres días a vela hemos ahorrado 600 litros de combustible ).

El tiempo ha empezado a cambiar. Se ha levantado un viento del SE de 20 nudos que nos permite navegar hacia el Este a una velocidad de unos 8 nudos. No está nada mal. El mar está bastante agitado, marejadilla con intervalos de marejada, pero se lleva bien. No es tan fácil desplazarse por el barco sin tener que irse agarrando aquí y allá, ni trabajar con el ordenador, pero los dos cascos del catamarán le proporcionan una estabilidad envidiable. Por ahora, nada se cae ni se desplaza, como es tan habitual en los barcos de casco convencional.

La travesía del Atlántico continúa sin problemas. El mar se mantiene prácticamente en calma, con algunos momentos de viento de unos 10 o 15 nudos que hoy nos han permitido, por primera ver, izar todas las velas y navegar sin la ayuda de ninguno de los dos motores durante algún tiempo, impulsando el Ranger a 6 ó 7 nudos. El problema era que aprovechar ese viento nos obligaba a poner rumbo bastante más al norte de lo que nos conviene para dirigirnos a las Azores.

En mitad de uno de mis turnos de guardia diarios, Nuño y Carlos han iniciado, por sorpresa, un simulacro de abandono del barco. Han puesto en marcha la sirena y por megafonía lo han anunciado. " Atención, atención; este es un simulacro de abandono de barco, este es un simulacro de abandono de barco, por favor, ocupen cada uno su puesto ".

En décimas de segundo toda la tripulación se ha puesto en movimiento. Unos se encontraban durmiendo, otros en cubierta o en el messroom, pero la reacción ha sido inmediata.

El pasado 3 de abril, hace un mes y medio, desembarqué del Ranger en Fort Lauderdale (Florida), cuando el catamarán había finalizado la primera etapa de su viaje, en aguas del Pacífico centroamericano y el Caribe occidental. Allí se iniciaba un período de mantenimiento para preparar la embarcación para dar el salto a los mares europeos y africanos a través del Atlántico.

Crew

A las diez de la mañana ya esta todo listo para zarpar.

Nuño ha pasado por aduanas para recoger la documentación entregada cuando el Oceana Ranger arribó a Saint George`s Harbour en Bermudas, recoger las pistolas de señales para lanzar bengalas en caso de emergencia –que nos habían obligado a dejar en depósito al entrar en el país, y entregar una lista de la nueva tripulación.

Una vez rebasada la última baliza del canal, Carlos dio a los nuevos tripulantes una charla sobre seguridad a bordo. Qué tenemos que hacer cada uno en caso de emergencia, como actuar, a las órdenes de quien estamos y donde dirigirnos en caso de abandono del barco. A dicha charla también se unieron algunos " veteranos " ya que nunca está de más repasar este tipo de información.

Es curioso como se puede llegar a parecer el comportamiento de los humanos al de los animales.

En mi primer día a bordo del Ranger, tengo la sensación de que he estado en un hormiguero. Desde que Nuño y Carlos tocaran diana a las 7 de la mañana toda la tripulación, como si de " hormigas obreras " se tratara, ha empezado a desempeñar los trabajos previamente asignados.

Tres nuevos tripulantes se han incorporado hoy al Ranger, para acometer la travesía del Atlántico. Son Xavier Pastor, Eduardo de Ana y Alicia Fraile. Xavier, biólogo marino, es el Director de Oceana en Europa desde donde impulsó la Expedición Transoceánica con el apoyo entusiasta de Steven y Annie MacAllister, propietarios del catamarán en el que ahora navegamos. Xavier ya estuvo a bordo durante febrero y marzo en la anterior etapa de Costa Rica, Panamá, y Honduras.

Bermuda

Desde que la expedición de Oceana llegó a Bermudas el tiempo ha sido malo, con vientos de 30 nudos, lluvias y olas de más de dos metros. Ayer salimos a ver si podíamos realizar las primeras inmersiones, pues el viento había bajado a 10 nudos y parecía que el agua no estaba demasiado turbia.

" De camino a la zona de arrecife, en la lancha auxiliar, nos detuvimos a filmar una carabela portuguesa (Physalia physalis). Nada más llegar a nuestro objetivo, encontramos casi en superficie, como a un metro de profundidad, a un juvenil de tortuga boba (Caretta caretta), de unos dos o tres años. Su caparazón posiblemente sería de 30 o 35 centímetros de longitud, un tamaño muy parecido al de las tortugas que se encuentran en Azores, pues cogiendo la Corriente del Golfo pueden presentarse allí en 10 días ", cuenta Ricardo, al finalizar más de tres horas de intenso trabajo compartido con los buceadores Mar, Houss, Sole y Bibi. Esta última patroneaba la lancha.

Bajo el agua, los buceadores pierden calor muy rápidamente. Los trajes de neopreno están diseñados con distintos grosores para utilizarlos según el área donde se realice la inmersión y la temperatura del agua. Los hay largos y cortos. Por ejemplo, bucear en zona de arrecife con traje corto no es muy recomendable, porque hay muchos animales urticantes, como medusas, corales, erizos… y el neopreno funciona también a modo de escudo.

Saint GeorgeCuando Carlos me ha señalado el inmenso crucero que se abría paso por el canal de Saint George, mi reacción ha sido coger la cámara y salir a cubierta, para fotografiarle. Y como yo, la de mis compañeros de la tripulación, incluido Nuño, el capitán. Afuera, el coloso de la Norwegian Cruise Line avanzaba lentamente, mientras " diminutos " turistas se asomaban en las barandillas de cubierta. Ajenos por completo a los daños que estos viajes de placer suponen para el medio ambiente y, por supuesto, a los dramáticos momentos que estábamos a punto de vivir: el crucero ha colisionado con uno de los veleros fondeados en la bahía y, perdido el control de la navegación, se ha puesto directo en trayectoria hacia el Ranger. Como dice Carlos, " andar cerca de tierra es muy peligroso. Afortunadamente, nuestra tripulación se ha comportado muy bien, reaccionando a la emergencia rápidos como gatos ".

Bermuda

El arrecife de coral que rodea a Bermuda, actúa como un círculo protector de la isla y sus habitantes. Primero de una manera física, frente a los temporales, porque este ecosistema hace de barrera de contención en la que rompen las olas. " De hecho, los corales más someros suelen quedar muy dañados después de un huracán ", me confirma Ricardo. Arropados por esta impresionante y bellísima barrera natural, que además es fuente de vida y alimento, los bermudianos se cobijan bajo una segunda capa protectora: sus casas de coral.

Al aproximarnos a la isla, además del aspecto ondulado que le dan sus suaves colinas, nos llamaron la atención unas inmensas manchas blancas que se repartían por algunos tramos de la isla. Nieve no podía ser, tal vez algún tipo de terreno calizo… Ahora ya sabemos el por que de este color: todas las casas de Bermuda tienen el mismo tejado, escalonado y de un blanco intenso. Podría haber sido cal, como la que recubre las paredes de las casas en el sur español, pero se trata de coral. Nos lo desvela Cubbit Smith, un bermudiano cuyos ascendentes en la isla se remontan a los primeros pobladores hace más de 300 años. Lo dice con orgullo y, además, figura en su tarjeta de visita.

Bermuda7:00 a.m. El Ranger permanece fondeado en la bahía de Saint George. Este primer día en Bermuda es oscuro, arrecian la lluvia y el viento. Nuño, Carlos y Ricardo se reúnen para analizar la situación y organizar el trabajo de los expedicionarios. El hecho de estar fondeados en vez de amarrados en el puerto también complica más de lo debido los planes, pues dependemos de las lanchas auxiliares para bajar a tierra. Lo que está claro es que, debido al mal tiempo, hoy no vamos a bucear.

10:30 a.m. Ya se han asignado las tareas que nos corresponden durante el día. Se han hecho tres grupos de trabajo. Uno, formado por Nuño, Carlos y Bibi se quedara a bordo del catamarán. Otro, con Mar, Houss, Sole, David e Indi, bajarán a Saint George para encontrar algún lugar donde poder conectar con Internet, un mercado para reponer provisiones, una lavandería y duchas (en el barco disponemos de un pequeño depósito de agua para asearnos en cubierta, siempre que el buen tiempo acompañe, pero después de cinco días de navegación, nos derretimos sólo de pensar en un buen chorro de agua calentita). El tercer grupo, del que formo parte junto con Ricardo y José Carlos, irá a Hamilton, la capital, para ver que servicios podemos encontrar allí. Pertrechados con chubasqueros, pantalones de agua y chalecos salvavidas, Bibi se encarga de llevarnos a tierra en una de las lanchas.

Lowering the sails

12:30 a.m. Bermuda emerge majestuosa en medio del Atlántico Norte, como una línea ondulada de suaves colinas verdes. Allí donde no hay nada en cientos de millas a la redonda - excepto aguas profundas de 4.000 y 5.000 metros - su visión reconforta a los expedicionarios del Ranger. Han sido cinco días navegando desde que abandonamos las Bahamas, con un temporal incipiente que avanza hacia el catamarán y que nos ha impedido realizar las inmersiones previstas en el Mar de los Sargazos, al menos por el momento. Francamente, todos tenemos ganas de llegar a tierra.

Aunque muchos lo conocen como el archipiélago de las Bermudas, sus habitantes la denominan Bermuda, a secas, como si fuera una sola e indivisible isla. Y es que, en realidad lo es. Observando la carta náutica que maneja nuestro capitán, se aprecia perfectamente el círculo cuasi perfecto que es Bermuda. La parte sur está emergida, formando una figura con forma de anzuelo, de unos 30 kilómetros cuadrados, mientras que el norte sumergido forma una inmensa barrera de coral. En el centro de este gigantesco anillo, aguas someras. Y fuera del círculo, el océano profundo.

" The Sargasso sea…. It is so diferent from any other place on earth that it may well be considered a definite geographic region ". By Rachel Carson.

The Sargasso sea

" ¡ Tierra a la vista ! " Cuando después de meses de navegación, las carabelas de Cristóbal Colón empezaron a toparse con grandes ristras de algas amarillo parduzcas, sobre las que flotaban pequeños cangrejos y crustáceos de todo tipo, el Gran Almirante pensó que, por fin, habían alcanzado tierra. Sus cálculos eran erróneos. Se encontraban en el Mar de los Sargazos, a más de 1.000 millas del continente americano. Los portugueses le pusieron este nombre porque la inmensa masa de algas que flota a la deriva, durante kilómetros y kilómetros, les recordaba a una uva típica de su país, el " salgazo ".

El Mar de los Sargazos ocupa una extensión de unos 2.000 kilómetros cuadrados, que se extiende casi desde la costa estadounidense hasta aproximarse a las Azores, estimándose que puede albergar unos seis millones de toneladas de estas algas. Esta configurado por dos especies predominantes: Sargassum natans y Sargassum fluitans. A diferencia de otras algas similares del Mediterráneo o el Atlántico europeo, estos dos tipos de sargazos no están anclados al sustrato, sino que viven exclusivamente a la deriva. Para flotar se sirven de unas pequeñas cápsulas o bolitas llenas de oxígeno, nitrógeno y dióxido de carbono. El Ranger navega ahora por la zona sur, donde hay menos densidad.

Las carabelas portuguesas que hemos empezado a ver son un fascinante y peligroso organismo muy abundante en estas aguas del Triángulo de las Bermudas, ricas en sargazos. Hoy su presencia ha disminuido un poco, pero de vez en cuando alguien en el Ranger sigue dando la voz de aviso: " ! carabela a babor ! ", " ! carabela a proa… ! ". Las vemos pasar dejándose llevar a merced del viento y del oleaje.

Mar Mas

A 350 millas de las Bahamas, mar adentro, resulta impresionante ver a los peces voladores salir del agua y planear sobre la superficie, moviendo sus aletas tan rápido que parecieran colibríes. Un rabijunco piquigualdo ( Phaethon lepturus ) nos ha visitado por la mañana y por la tarde. Se trata de una bellísima ave de cola alargada, que daba vueltas en torno al catamarán y luego planeaba sobre él, como si estuviera buscando un lugar donde posarse. Indi, el naturalista, echa mano de su guía de reconocimiento de especies para darnos más explicaciones. Le llaman rabijunco porque su larga cola se asemeja a un flexible junco. Tienen las patas relativamente cortas, por lo que les cuesta mucho caminar sobre tierra. Por eso van directamente a su nido, que construyen en cantiles o en repisas, desde donde reanudan el vuelo, siendo capaces de desplazarse cientos de millas dentro del océano. ¡ Que gran suerte ! Además del adulto luego se nos ha acercado un juvenil, en este caso con las plumas de la cola más reducidas. Además del rabijunco, también hemos visto algunos paiños ( Hydrobatidae ), un ave exclusivamente marina.

Ahora navegamos con " mar rizada " y mar de fondo, comenta Carlos, el primer oficial. " Y ya van desapareciendo los ‘ borreguitos ’ ", le responde otro de los tripulantes . Llaman así a la espumilla que se forma en la cresta de las olas, al romper. Es señal de que viene la calma. La navegación empieza a hacerse muy lenta, de apenas cinco nudos, por lo que Carlos, que estaba en ese momento de guardia, ha decidido arriar velas y encender uno de los motores. El capitán, que estaba descansando, ha salido a ver que pasaba.

Carlos Pérez

Durante los siete días que hemos permanecido en Green Turtle Cay, en la Isla de Abaco ( Bahamas ), el objetivo principal de Carlos, Nuño, Bibi, David y José Carlos era seguir poniendo a punto el catamarán. " Muchos de los trabajos que continuamente realizamos a bordo son para mejorar los sistemas, tanto cuando estamos amarrados en puerto, como navegando ", dice el primer oficial, Carlos Pérez. Así, han diseñado todo un sistema " para poder operar con la botavara de la mesana como si fuera una grúa y cobrar a bordo las lanchas auxiliares ", me explica. " Esto nos dará mayor control de las lanchas cuando haya un poco más de mar, además de poder maniobrar con menos personal ". También han realizado rutinarios cambios de aceite de los motores, puesto unas fundas especiales en el puente de mando para guardar los prismáticos y las linternas, terminado de limpiar el casco -" porque la ' barba ' del barco crece muy rápidamente "- e instalado la base sobre la que descansan las neumáticas. ¡ Ah, y también hemos cambiado los aros salvavidas a otra posición más lógica !.

Hoy es el último día que el catamarán Ranger permanece fondeado en Green Turtle Cay ( Isla de Abaco, en las Bahamas ). Llegamos aquí el domingo 24 de abril y, desde entonces, a la tripulación de Oceana nos han ocurrido muchas cosas. Nos vamos satisfechos porque hemos filmado a los meros de Nassau, a los peces loro, a los tiburones… pero las tortugas nos han sido esquivas. A primera hora de la mañana el primer oficial, Carlos, apunta en la pizarra las tareas que debemos realizar cada miembro de la tripulación y nos da instrucciones verbales para los preparativos de partida.

Mar se ha quedado esta mañana a bordo del Ranger, limpiando la carcasa que protege bajo el agua a su cámara de video. Al volver a nuestra base de operaciones en Green Turtle Cay, tras las inmersiones diarias, la encontramos revisando pacientemente cada una de las piezas que componen la carcasa: tornillos, juntas de presión, arandelas, manijas, 32 juntas tóricas… Afortunadamente, cuando ayer le sonó la alarma de humedad aun flotaba en superficie, filmando desde el agua a los otros buceadores, Houssine y Sole, mientras preparaban sus equipos de buceo. Haciendo gala de rápidos reflejos, Mar se quitó el chaleco de control de flotabilidad ( en el mundo del buceo lo conocen como " jacket " ), le pidió a Brendal que cogiera la cámara, y gritó a Houssine: ¡ No. No saltes !. " ! Le ha entrado agua a la cámara ! ". Al abrir la carcasa, una vez a bordo, salió un chorro que volvió a disparar las alarmas.

" ! Vamos para el barco ! ", dice Ricardo. En milésimas de segundo mi cerebro procesa el auténtico significado de esas palabras: " ! Peligro, tiburones ! ". El dedo de mi compañero señala hacia abajo, a unos diez o doce metros, a la izquierda. Justo donde termina el arrecife y empieza un profundo barranco submarino con fondo arenoso, veo aparecer al animal. Si hubiera podido frotarme los ojos bajo el agua lo hubiera hecho. Pero el instante la fascinación deja paso a un miedo visceral.

Divers

Estamos en una zona de huracanes y los habitantes de Green Turtle Cay todavía están arreglando los estragos que provoco el último. El primer oficial a bordo, Carlos Pérez dice haber visto bastantes pantalanes destrozados en Marsh Harbour. Ha ido allí con David e Indi, para comprar aceite y piezas del motor. Primero han cogido un ferry que les ha llevado a unas tres millas náuticas. Desde aquí, han tenido que alquilar un coche y conducir durante casi 40 kilómetros, para llegar a una pequeña población en la isla de Abaco. Indi ha aprovechado para comprar yogures y plátanos, dos productos que desaparecen a mil por hora en el Oceana Ranger. Doy fe de que la tripulación del Ranger somos gente muy sana.

A Houssine, el fotógrafo, hoy le hemos dado la baja, porque se ha levantado con una contractura de caballo. Aunque le hemos dado un antiinflamatorio y un masaje, no se le pasaba. Aparentemente es un cachas. Ademas de llevar a cabo su trabajo como fotógrafo ayuda a Mar, la camarógrafa de Oceana, sosteniendo bajo el agua un pesado foco e incluso sosteniendo a la propia Mar… para evitarle movimientos bruscos que podrían asustar a la especie que está filmando. El esfuerzo, a la larga, se paga. El mismo Houssine prefiere quedarse en el Ranger y que le sustituya Bibi, pues sabe que mañana intentaremos filmar tiburones y esta no es empresa fácil.

Ayer nos acostamos con una excelente noticia: podemos arreglar aquí la avería en el motor de babor. Afortunadamente, David, ha descubierto que los mecánicos de Fort Lauderdale, " conectaron por error al escape del motor la manguera que va bajo la línea de flotación, provocando una entrada de agua ", comenta Carlos Pérez. Respiramos tranquilos, pues de lo contrario el " error " habría supuesto muchos días de retraso y tener que renunciar a proyectos decisivos diseñados hace meses, como la travesía por el Mar de los Sargazos.

El Oceana Ranger estará fondeado los próximos cinco días en la Isla de Abaco, en el lugar denominado Green Turtle Cay. A primera hora de la mañana nos reunimos con Brendal, un bahameño que desde hace más de veinte años es toda una institución en la zona, pues conoce estas aguas como la palma de su mano, y nos va a ayudar a localizar los mejores puntos de inmersión. El plan de aquí al próximo viernes es seguir en busca de las tortugas, sobre todo de la tortuga boba ( Caretta caretta ).

1:00 a.m. Aunque pernoctamos fondeados en Great Sale Cay, por seguridad los turnos de guardia se mantienen. Las previsiones meteorológicas siguen siendo buenas, pero se ha levantado un intenso viento racheado. La intención del Oceana Ranger sigue siendo zarpar a primera hora de la mañana.

1:30 a.m. Alguien emite un mensaje de radio pidiendo ayuda, pero no se entiende bien del todo. Lo repite otra vez y luego nada. Silencio absoluto.

Hace escasamente una hora que hemos fondeado en Great Sale Cay, a medio camino de la Isla de Abaco, para pasar la noche. Nuño decide que no podemos seguir navegando sin luz pues a partir de aquí es peligroso hacerlo de noche. Las aguas en esta zona de las Bahamas son poco profundas y aunque el Oceana Ranger, como casi todos los catamaranes, tiene poco calado ( metro y medio ), hay tramos en que la profundidad no pasa del metro. Ademas del riesgo que pueda correr el Ranger, otra razón poderosa es no dañar las zonas de corales y esponjas, tan abundantes en estas aguas.

El Ranger ha llegado a Bimini ( en el archipiélago de las Bahamas ) antes de lo previsto, a las 6:15 a.m. Así que no hemos podido fondear hasta las primeras luces del alba. La espera estaba justificada: era importante poder ver el fondo arenoso antes de echar el ancla, porque en esta zona, nos explica Ricardo, hay muchas fanerogamas marinas, teniendo que extremar nuestras precauciones para no dañarlas.

Epinephelus striatus

Escribo estas líneas al final de la jornada, pues el viernes 22 ha sido muy intenso. Mientras Ricardo, Annie, David y yo hacíamos una salida de reconocimiento en el dinghy o lancha auxiliar, el equipo de buceadores preparaba dos largas inmersiones, que luego han resultado llenas de emoción. Ahora estamos haciendo recuento del intenso trabajo realizado. De las inmersiones de hoy, podemos recordar fácilmente al menos unas 40 especies y más de una veintena de invertebrados, así como una docena de algas y plantas.

 

 

 

8:00 a.m. La tripulación está lista para empezar la jornada. Hay que mover el Oceana Ranger al escenario donde va a tener lugar la rueda de prensa, en Bayside Miamarina ( en pleno centro de Miami, la inmensa urbe latina de los Estados Unidos donde si no hablas castellano casi parece raro ). El capitán del puerto, Juan Ginarte, se acerca para guiarnos hasta allí. Con nosotros está también Doralisa Pilarte, la Directora de Comunicación de Oceana en América del Norte, quien se ha encargado de organizar este encuentro con los medios.

Ayer se incorporó un nuevo marineo, José Carlos Corral. También es buceador, desde hace 15 años. " O sea, que tandrás ya unas 3.000 inmersiones ", le dice Mar. " Pues la verdad, no las he contado... ". José Carlos ha estado trabajando los últimos tres meses en Zanzíbar, como dive-master. Para los no iniciados en el buceo, la titulación de dive-master permite llevar como guía a grupos de buceadores. Nuestro nuevo compañero de Expedición también es guitarrista. " Tengo la carrera de clásica pero toco jazz ".

Sole se ha vuelto a tirar hoy al agua para seguir con la limpieza del casco y tomar unas fotografías del estado en que se encuentra. Nuño, el capitán, le ha dado instrucciones precisas del área y piezas que tiene que revisar. " Hoy le he pedido que examine con detalle la corredera, una hélice pequeñita que marca la velocidad y la distancia recorridas, además de seguir quitando los restos de algas que hayan quedado adheridas después de nuestra larga travesía tropical ".

" ¡ Indi, corre, sal, sal, deja todo ¡ ", grita Nuño, el capitán, desde el puesto de mando. Tendríais que haber visto a Jose Peñalver ( o sea, Indi ) como ha salido de la cocina del Ranger. Bueno, Indi y yo misma, claro. El estaba troceando unas verduras para congelarlas en bolsas. Yo, enfrente, observándole mientras escribía este diario, del cual va a ser hoy protagonista. Escopetados es decir poco. No lo sabíamos, pero afuera nos esperaba una espléndida águila pescadora ( Pandion haliaetus ) realizando espectaculares zambullidas en busca de algún sabroso pescado.

Desde hace varias semanas el catamarán Oceana Ranger esta atracado en el Harbour Towne Marina, en Florida, y la tripulación, capitaneada por Nuño Ramos, se afana para ultimar su puesta a punto. Hay que asegurarse de que todo esta en perfectas condiciones antes de atravesar el Atlántico, rumbo a las costas europeas.

Mientras tanto, Ricardo Aguilar, Director de Investigación y Proyectos de Oceana en Europa, acaba de reincorporarse a la Expedición Transoceánica, para dirigir los próximos trabajos a bordo del Ranger. Ricardo ya navegó con el Ranger en la etapa del Canal de Panamá y Cayos Cochinos ( Honduras ), junto con Xavier Pastor, Director de Oceana en Europa.

Bermuda

 

Por mi parte esta va a ser mi primera experiencia real a bordo de un barco. Habitualmente mi trabajo como Directora de Comunicación de Oceana se desarrolla en la sede central de Oceana en Madrid. Consiste en difundir entre los medios de comunicación nuestros proyectos de investigación y atender las consultas de los periodistas, con la mayor rapidez posible. Ahora he viajado con Ricardo hasta Florida para relevar a mi compañera Maribel López, en la escritura de este diario. Escribo estas líneas mientras afuera llueve torrencialmente.

Hoy, finalmente, ha llegado la mesana que esperábamos ( para los no iniciados, la mesana es la vela de popa, que ayuda a estabilizar el barco mientras navega ). Bibi, nuestra marinera de Cambados, comenta " tengo la espalda destrozada de cargar las velas, pero ha merecido la pena, estoy contenta, por fin todo esta en su sitio ". También hemos recibido la lancha nueva, de cuatro metros y medio, y un motor de treinta caballos. Con la lancha, nuestro equipo de buceadores ( la cámara de video Mar Mas, el fotógrafo Houssine Kaddachi, y la bióloga de ZOEA Sole Esnaola ) podrán realizar su trabajo más cómodamente. Además, Sole se ha enfundado su traje de neopreno para inspeccionar el casco, limpiarlo de algas y dejarlo listo para empezar una nueva travesía. También estamos instalando la nueva balsa salvavidas.

Mientras nuestros compañeros buceadores disfrutaban de sus no-vacaciones, Nuño, Carlos, David y yo trabajamos para poner el catamarán a punto. Trimar jarcia, cambio de drizas, reparaciones de velas, revisión del material de navegación, lista de compras, inventarios, chequeos de las comunicaciones ... Comenzamos a preparar el Ranger para el cruce del Atlántico y la más cercana travesía a Bahamas.

1 de Abril. Por fin hemos llegado a Fort Lauderdale ! Tras más de dos meses a bordo, el equipo de buceadores - Mar, Houssine y yo misma - obtuvimos permiso para tomarnos unas cortas vacaciones de una semana y decansar. Tras varios intentos de conseguir un vuelo a precio razonable a Jamaica, Puerto Rico o Cuba, acabamos optando por irnos a los Cayos de Florida en coche.

Las guardias por la noche son tranquilas, sin embargo hoy más que nunca vemos barcos a nuestro alrededor, la mayoría de ellos son más grandes que el Ranger. Un crucero nos pasa cerca y a toda velocidad, podemos ver claramente todas sus luces de cubierta y a sus pasajeros bailando en la discoteca, posiblemente se dirija hacia Fort Lauderdale ( Florida ) igual que nosotros.

Ranger

Seguimos sin poder salir de Isla Mujeres. Aprovechamos para hacer unas compras en el mercado y preparar unas tortillas de patatas. Durante la comida nos reímos acordándonos de algunos momentos críticos vividos durante los pasados días en Cayos Cochinos. Por ejemplo una vez realizado el estudio de salinidad, regresábamos hacia la base. De repente David, volvió la vista atrás y se dio cuenta de que nuestra lancha botaba alegremente amarrada a la popa del Ranger , pero sorpresa !!!, el motor de la misma había decidido hacer su propia inmersión y estaba completamente sumergido, sujeto únicamente al bote por la guía de seguridad. Dada la voz de alarma, el capitán para los motores. Iniciamos la operación de rescate del motor fuera borda, que dicho sea de paso, tiene una especial devoción por ver el fondo del mar, ya que en Panamá ocurrió algo parecido. En fin, entre unos y otros logramos sacar a flote nuestro motorcillo, Houssine ( nuestro fotógrafo a bordo ) buceó para poder engancharle de forma firme y subirlo a la superficie. Después del susto y del final feliz, ya que el motor una vez aclarado con agua dulce volvió a funcionar, recuperamos el aliento y continuamos nuestra marcha.

Ahora que tenemos tiempo para pensar en nuestra expedición, nos damos cuenta de lo afortunados que somos pudiendo vivir esta extraordinaria aventura. Es extraordinaria no solo por su contenido sino también por las personas que trabajan para ello y que cada día con su esfuerzo hacen posible que todo funcione. No querría hacer una lista de nombres ya que seguro se me olvidaría alguno, pero tampoco querría terminar esta etapa de los diarios sin hacer mención a la excepcional tripulación de la que he tenido la suerte de formar parte.

Estamos refugiados del temporal en Isla Mujeres, México. Está a tan sólo 10 km. de la costa de Cancún. La isla tiene siete kilómetros y medio de largo por 500 metros de ancho. El puerto fue cerrado ayer al tráfico marítimo debido al mal tiempo.

A primeros de Marzo de 1517 la expedición española de Francisco de Córdova descubre la isla, encontrando un santuario con la figura de la diosa Ixchel y su séquito Fesmenil, pequeñas figuras de mujeres, por las playas de la isla. Por esta razón, desde entonces y hasta la actualidad, se le conoce como Isla Mujeres.

Hoy se ha documentado una zona de fango y sedimentos finos, situada entre la zona protegida del archipiélago de Cayos Cochinos y la costa continental de Honduras. Aquí se llevan a cabo actividades de pesca de arrastre ilegal, ya que no se respetan, por parte de los buques camaroneros, la distancia legal a la costa. Después, volvemos a Mariposales. Son zonas ricas en algas verdes, como las del género Caulerpa, así como el " alga chupachups " ( Rhipocephalus phoenix ) y alguna mancha de fanerógamas marinas.

Esta vez si hemos encontrado crinoideos o estrellas pluma, algo que queríamos documentar desde que empezamos el viaje. Estos equinodermos son espectaculares e, inevitablemente, llevan nuestra imaginación a tiempos jurásicos, momento en el que dominaron gran parte de los ecosistemas marinos. En esta ocasión es un crinoideo blanco y negro ( Nemaster grandis ). Un poco más allá, otro equinodermo, en este caso una estrella cojín ( Oreaster reticulatus ).Crab

Hoy parece ser el día de los invertebrados, también hemos visto gusanos de fuego ( Hermodice carunculata ), algunas anémonas que aún no hemos identificado, y nos hemos detenido a filmar con más detalle algunos corales y una esponja barril gigante ( Xestospongia muta ), pero de pequeño tamaño.

No sabemos que tiempo hará; la tarde de ayer se despidió despejada pero ventosa y la noche ha sido más calmada. La mayoría de las actividades que tenemos planeadas realizar en los Cayos dependen en buena parte de la meteorología que nos acompañe.

Hoy bucearemos en Mariposales y en busca de un avión hundido en accidente, afortunadamente no hubo ningún daño personal que lamentar. Este avión puede haber sido utilizado por distintas especies como refugio.

Todos en pie, el Oceana Ranger se dirige hacia el embarcadero de Cayo Cochino Menor. Apenas unos minutos después de amarrar el Ranger, el " Tiburón " llega con los periodistas del Canal 7 de la televisión hondureña TeleCeiba. Tras los minutos de presentación de todo el equipo, se les informa en qué consiste la expedición del Ranger.

Cochino Pequeño

Esta mañana saldremos con el Ranger a hacer un estudio de parámetros hidrológicos de salinidad, oxígeno, temperatura y turbidez. La transparencia del agua se hace con un disco de Sechi y el resto de datos se toma con una sonda multiparámetro. También realizamos un estudio de las corrientes utilizando una boya de deriva o correntímetro que consiste en dos boyas que sostienen una pantalla de tela que se extiende, ya que tiene unos pesos en la zona inferior. Para ello nos acompañan científicos del parque.

Después de comer, una parte del equipo bucea en el pequeño paraíso que tenemos justo enfrente de las instalaciones cedidas por la estación científica, prados marinos en los que el primer día nos deleitamos con su riqueza y variedad de especies.

Ayer decidimos que cuatro de nosotros iríamos a visitar las comunidades de garifonas locales distribuidas en varios de los pequeños cayos, al objeto de documentar su estilo de vida tradicional y de explotación sostenible de las aguas que rodean sus pequeñas aldeas.

ara documentar parte de la vida diaria de la comunidad nos levantamos a las cinco de la mañana, preparamos el material para la filmación y nos vamos hacia el embarcadero cuando apenas el alba despunta. Los colores grises dejan paso a los azules, los naranjas y finalmente los amarillos anaranjados toman el cielo a pesar de las nubes. Allí nos espera de nuevo Elías Aguilar para llevarnos al Cayo Chachahuate. Desde este y los otros cayos, los niños son enviados cada día en pequeñas embarcaciones al colegio de la comunidad, situado en East End, en el Cayo Mayor. Son como autobuses escolares, pero interislas. La noche ha sido ventosa, Elías nos comunica que hay bastante mar y que por seguridad, los niños hoy no acudirán al colegio. Por lo tanto hay un cambio de planes.

08587 Strombus gigas

El viento sigue en aumento, podemos ver incluso desde la orilla las corrientes que se van produciendo. Un pelicano pardo nos brinda la ocasión de presenciar su primera captura matutina. En un vuelo rasante, casi pegado al agua, localiza su desayuno, segundos después y con un aterrizaje poco ortodoxo, zambulle su cabeza y atrapa su pescado. Está tan cerca de nosotros que podemos ver los últimos movimientos del pez dentro de la bolsa de su pico. Sólo por asistir a este espectáculo merece la pena madrugar.

Amazona autumnalis

Desayunamos a las 7 de la mañana en el Cayo Cochino Menor, preparamos los picnics para los buceadores y la expedición del Ranger se divide en dos grupos para realizar las actividades programadas para el día.

El equipo de investigación y los buceadores suben a bordo de la lancha " Tiburón ", una de las embarcaciones de las que dispone la Fundación Hondureña para los Arrecifes Coralinos en este espacio protegido, y que nos espera en el muelle. Los primeros son llevados hasta el Oceana Ranger que había sido fondeado en una boya de la Ensenada para pasar la noche con mayor seguridad.

Ya en el Ranger se ultiman los últimos detalles para realizar un estudio de batimetría en toda la zona Norte del parque marino. La operación consiste en medir en diferentes puntos elegidos la profundidad. De este modo, una vez determinados los puntos y sabiendo su profundidad, se podrán soltar los muertos y colocar boyas que delimiten las áreas de protección del parque marino en la denominada Macrozona Norte. Esta zona mide aproximadamente unas 10 millas de diámetro. Elias Aguilar, guarda recursos del parque acompaña a Xavier Pastor y Ricardo Aguilar y nos ayuda a coordinar toda la operación. La Fundación ha decidido denominar a su personal en Cayos Cochinos como guarda recursos y no con el clásico de guardaparques, para hacer énfasis en el hecho de que su tarea, al proteger el espacio natural, está dirigida principalmente a salvaguardar el uso natural de los recursos marinos, y así garantizar su sostenibilidad para las comunidades garífonas locales que los explotan de forma controlada.

Entramos de noche en La Ceiba, en Lagoon Marina, amablemente nos salen a buscar a la bocana del puerto para enseñarnos cual es nuestro punto de amarre. De repente la grandeza del Océano se convierte en un pasillo de aguas verdosas, a ambos lados la vegetación exuberante, los manglares, las garzas que se despiertan en la oscura noche a nuestro paso y revolotean hasta volver a las ramas elegidas para pasar la noche. 

A primera hora tuvimos la oportunidad de reunirnos con Adrián Oviedo, el Director de la Fundación para la Protección de los Arrecifes de Honduras, que es quién está liderando el proyecto de conservación de Cayos Cochinos.

Hemos estado coordinando la estrategia para los próximos días. Esperamos que no sólo consigamos documentar el ecosistema de estos cayos, sino que nuestra paso por aquí deje algo de utilidad para quienes están trabajando de manera tan eficiente y dura.

Tras haber dejado atrás el Canal de Panamá y las decenas de barcos anclados que estaban frente a Colón esperando tener paso para el Pacífico, hemos puesto rumbo al Norte a través de las aguas de Panamá, Costa Rica y Nicaragua. Llevamos casi 400 millas recorridas desde entonces y, salvo ayer, que tuvimos en ocasiones olas de más de dos metros, la navegación ha sido bastante tranquila. Nos mantenemos a bastante distancia de la costa, quizá por eso no hemos visto prácticamente nada; ni barcos, ni delfines y casi ni aves marinas.

El mediodía nos sorprende sentados en los húmedos bancos de madera que hay en la cima de una colina en Coiba, rodeados por treinta policías uniformados. Uno a uno van avanzando hasta el podio que hay delante de ellos, saludan de forma extravagante y reciben el diploma enrollado en bambú que les entrega el Vicegobernador de la Provincia de Veraguas.

El Sol está a punto de ponerse y, después de pasar toda la mañana buceando, filmando y explorando el territorio, todo el mundo está de vuelta a bordo. Pero no será por mucho tiempo. El compresor hace un ruido ensordecedor en la cubierta de popa, mientras llena los depósitos. Afortunadamente, terminará dentro de poco y el equipo de filmación saldrá una vez más para una inmersión nocturna.

Nunca pensé que llegaría el día en que tendría que hacer estas cosas: lanzar un cubo vacío por la borda de un barco de forma que llegue al agua con el ángulo exacto para llenarse inmediatamente y volverlo a subir a bordo para derramarlo sobre mi cabeza llena de champú; extender crema bronceadora por mi espalda sin dejar ni un milímetro; dormir sólo una o dos horas pero en cualquier momento, ya sea de día o de noche. O saber cómo hacer un as de guía, que es la cosa más fácil del mundo cuando te la explican pero absolutamente imposible si te dejan sola con la cuerda en tus manos. Todas estas cosas son importantes cuando vives en un barco.

MarViva I

Pero hablemos de cosas un poco más serias. Ayer se hizo la primera patrulla marítima en Coiba desde la entrada en vigor de las nuevas leyes de pesca. Salimos por la tarde en el MarViva III, con tiempo despejado. Mientras avanzábamos hacia el noroeste desde la isla principal pasamos junto a otras islas más pequeñas, Rancherita y Coibita. La patrulla estaba compuesta por dos miembros de MarViva ( Stanley Canales, el capitán del barco, y Miguel Delgado ), además de Rodrigo Rodríguez, jefe de los guardias del parque de Coiba, y Rolando Ruiloba, director del parque y miembro de la Autoridad Nacional del Ambiente ( ANAM ) de Panamá. Pasamos el tiempo hablando sobre Coiba, las nuevas leyes de pesca y la colaboración entre ANAM y MarViva, que hasta ahora ha sido perfecta.

Y eso es bueno, porque está claro que hace falta algo así. Los guardias del parque dicen que, con el cierre gradual de los campos de prisioneros, los barcos pesqueros se fueron atreviendo a acercarse cada vez más a las costas de Coiba para practicar todo tipo de pesca: comercial y artesanal, arrastre de camarones, nasas, palangre, captura de aletas de tiburón, inmersiones en busca de caracolas,… y unos pocos meses bastaron para hacer un daño enorme. Sólo con el agotamiento de los recursos y el inicio de las patrullas comenzaron a retirarse los barcos, dicen los guardias. Ahora son muchos menos, y los guardias confían en que la cosa continúe así.

La Isla de Coiba es la más grande del Pacífico en América Central. Tiene aproximadamente tres veces el tamaño de Manhattan, es veinte veces más grande que la Isla del Coco y está a sólo 12 millas de la costa de Panamá. Allí se encuentra el arrecife de coral más grande del Pacífico Central, y allí acuden ballenas azules, ballenas jorobadas, orcas y delfines rayados tropicales para alimentarse y dar a luz a sus crías. En Coiba viven tiburones, mantas, picudos y atunes, y en sus playas ponen sus huevos cuatro especies amenazadas de tortugas de mar. Sus costas de manglares están repletas de cocodrilos. La isla es muy conocida en Panamá, pero no por su riqueza biológica. Durante todo el siglo pasado, la palabra " Coiba " era sinónimo de terror.

Coiba Island

Hasta el año pasado, Coiba era una prisión federal en la que se encerraba a los delincuentes más peligrosos de Panamá ( peligrosos para la sociedad o para el poder político imperante ). Se trataba de una cárcel dispersa, con campos de prisioneros repartidos por varios puntos de la isla. Según la leyenda, los presos podían vagar libremente por la isla durante la noche, mientras los guardias y otros reclusos menos atrevidos permanecían encerrados. La violencia estaba siempre presente, aunque no siempre proviniera del hombre; además de los cocodrilos, en Coiba viven 15 especies de serpientes, incluyendo la mortífera barba amarilla y serpientes coral.

La población de la prisión fue disminuyendo gradualmente hacia el final del siglo XX, pero a pesar de ello la guía The Panama Guide ( segunda edición, 2001 ) seguía avisando a los visitantes de que " debido a la continua presencia de la colonia penal, el lugar más seguro para anclar es junto a la estación biológica de Punta Machete, en el extremo nordeste de Coiba... Los policías son muy amables y se ofrecerán a servir de guía y protección armada en expediciones por los senderos de la isla. " De Jicarón, una isla más pequeña perteneciente al archipiélago de Coiba ( que incluye, además de Coiba, otras ocho islas de menor tamaño y 40 islotes ), la guía dice: " Esta isla, separada de Coiba por un amplio canal, tiene corrientes muy fuertes que la convierten en un lugar seguro contra posibles emboscadas. Está deshabitada y la belleza de su exuberante paisaje es indescriptible. Jicarón es sin duda el lugar más hermoso de todo el Pacífico panameño. "

Hemos vuelto a Golfito, donde pasaremos unos días que aprovecharemos para reponer provisiones, ducharnos y enviar información sobre la Isla del Coco al resto del mundo. Hoy hemos tenido una rueda de prensa conjunta de Oceana y MarViva en la sede de MarViva, hasta donde llegó un autobús desde San José con periodistas y cámaras.

GolfitoXavier contó lo ocurrido con la Isla del Coco, algo que sigue impresionando por mucho que ya resulte familiar para algunos de nosotros. Básicamente, la historia es ésta: Hasta hace muy poco, la Isla del Coco era un lugar virgen y apartado. Fue refugio de piratas y algún que otro ballenero, pero por lo demás era remota y desconocida. En la década de 1970, sin embargo, el rápido agotamiento de los caladeros próximos a la costa llevó a las flotas pesqueras a frecuentar la isla en número cada vez mayor. Costa Rica declaró parque nacional la Isla del Coco y 12 millas de mar a su alrededor en 1978 y la UNESCO la distinguió como Patrimonio de la Humanidad en 1997, pero estas distinciones significaban muy poco en la práctica, ya que se seguía practicando la pesca industrial a gran escala. Todo ello hizo que comenzara a declinar uno de los más extraordinarios tesoros marinos del planeta. Las cosas sólo empezaron a mejorar en 2002, con la creación de MarViva y el inicio de las patrullas conjuntas. El cambio fue espectacular.

Como dijo Xavier, " El trabajo que se está realizando en la Isla del Coco demuestra que la asociación profesional y la cooperación leal entre gobiernos, empresas privadas y ONGs puede dar resultados muy rápidamente. En tres años MarViva ha hecho muchas cosas importantes en esta zona. Transplantar este método a otras partes del mundo sería una forma excelente de cambiar la situación de los océanos. "

Abandonamos la Isla de Coco. Navegamos hacia el nordeste dejando la isla a nuestra espalda, magnífica y rebosante de agua como si acabara de surgir de las profundidades, con sólo las nubes sobre ella.

Dirty rockAl salir nos cruzamos con otro palangrero, el segundo que vemos desde nuestra llegada a la isla. El primero había alegado problemas con el motor como razón para permanecer anclado en la bahía; es una excusa frecuente que no hay forma de confirmar. Ayer por la noche, los patrulleros de MarViva retiraron de las aguas del parque un palangre de seis millas. Pese a todo, eso no es nada. Los guardias del parque y el personal de MarViva me cuentan que hace tres años, antes de iniciar sus patrullas conjuntas, había siempre entre treinta y cuarenta pesqueros en las aguas del parque. No me cuesta ningún trabajo creerlo. Es impresionante poder ver de primera mano los continuos esfuerzos de vigilancia, con patrullas que se pasan fuera toda la noche sin más compañía que la oscuridad, las tormentas y la presión constante de saber que al menor descuido aparecerán de nuevo los palangreros. El nuevo nivel de protección en torno a la Isla del Coco es eficaz y al mismo tiempo discreto.

Pero la diferencia es enorme. El equipo de filmación se sumergió hoy por última vez antes de nuestra partida. Juan Pablo lo cuenta así:

" El lugar se llamaba " Roca Sucia " - un paraje que atrae a muchas aves - " y es un pequeño islote rocoso sin vegetación de ningún tipo. Bajo el agua, las paredes de roca son casi verticales y alcanzan 55-60 metros de profundidad. La roca forma una especie de pirámide, muy pronunciada al principio pero con una pendiente mucho más suave cerca del fondo.

Esta tarde el equipo de filmación se ha tomado un descanso, así que los demás a bordo del Ranger ( redactores y tripulación de apoyo ) aprovechamos para ir a Manuelita. No sé por dónde empezar.

Salimos a la caída de la tarde. El cielo estaba oscuro y pequeñas olas con crestas blancas rompían la superficie del océano. Houssine, que se defiende en tres idiomas, nos explicó cómo usar los equipos y nos puso en el bote. Aitor, un submarinista de los pies a la cabeza pero demasiado generoso para ponerse unas gafas sin esperar a los demás, nos llevó sobre las olas hasta Manuelita.

Con los respiradores y las gafas puestas, nos sentamos en un lado del bote y nos dejamos caer de espaldas, con las aletas hacia arriba.

White tip reef shark (Triaenodon obesus)¡ Hay tantas cosas que ver bajo el agua ! Demasiadas para saber adónde mirar. El fondo era rocoso como un paisaje lunar, con cráteres y grandes rocas aquí y allá. Cada pocos metros surgía del lecho marino una formación rocosa que parecía salida de otro mundo. Había peces por todas partes: grupos de peces soldado ( rojos con grandes ojos negros ), cirujanos de un profundo color púrpura con ribetes dorados, peces trompeta, algunos de color amarillo brillante, otros translúcidos y con puntos azules en un extremo,… Es imposible distinguir la parte delantera de un pez trompeta de la trasera. Esto puede ser un eficaz factor disuasorio para depredadores y admiradores por igual, y de hecho yo me encontré más de una vez buscando los ojos del pez en el extremo equivocado. Había langostas en grietas, anémonas entre las rocas, peces globo ( algunos amarillos, otros en blanco y negro y moteados ), elegantes angelotes de gran tamaño, peces mariposa… ¡ Tantos y tantos peces ! De vez en cuando aparecía algún pez loro con su aire paranoico; no me parece que se puedan mover demasiado rápido con esa cabeza tan grande. También había meros, peces grandes y lentos moteados en azul y verde o en marrón y gris, que ni siquiera se movían cuando nos acercábamos; se limitaban a lanzarnos una mirada cínica y con aires de superioridad.

Hoy hemos seguido filmando. A las nueve de la mañana estábamos en un barco de MarViva, saliendo de la bahía y rodeando la isla hasta llegar al otro lado. Este barco es más pequeño y más manejable que el Ranger, pero más grande y más estable que nuestros botes. MarViva nos lo ofreció para transportar al equipo de buceo de un sitio a otro.

Miguel ( uno de los capitanes de MarViva ) maneja el timón mientras Mar examina las aguas. De vez en cuando aparece por un instante una aleta o se ve algo que salta y se vuelve a sumergir con un chapoteo. Durante unos minutos nos acompañan delfines a proa. La vida marina de la Isla del Coco es extraordinaria incluso en la superficie, pero eso aquí resulta normal. La isla en sí es tan frondosa y húmeda como si estuviera literalmente empapada en agua, que cae a chorros por las laderas verdes y abruptas. Algunas de las cataratas desaparecen en el bosque, mientras que otras han labrado largos canales que van desde la parte alta de la isla hasta el mar. La Isla de Coco recibe 711 cm. de lluvia al año. Hay tanta agua que los guardias del parque que trabajan en la isla ( en turnos mensuales ) han construido una presa hidroeléctrica para dotar de energía a su base.

The Ranger in Golfito

La Isla de Coco es en realidad un pequeño archipiélago formado por una gran isla e incontables picos diminutos que surgen del Océano Pacífico. La isla principal está cubierta de bosques, mientras que los muchos islotes que la rodean parecen pequeñas pirámides de roca angulosa. La mayoría tienen al menos una caverna abierta a nivel del mar, y si el Sol las ilumina con el ángulo adecuado parecen cabañas con puertas y tejados de paja.

Las islas son el centro de un área protegida que comprende 24 kilómetros cuadrados de tierra y 972 de agua. La dificultad de acceso fue lo que mantuvo la isla libre de la influencia del hombre hasta finales del siglo XX, cuando comenzó a verse invadida por barcos pesqueros que buscaban nuevos caladeros después de haber diezmado los de las costas. Pero la Isla del Coco tuvo suerte. La increíble cantidad y variedad de especies que viven en la isla y sus alrededores le dieron fama internacional, lo que le ha permitido conservarse prácticamente virgen. La UNESCO la declaró patrimonio de la humanidad en 1997, y desde 2002 está vigilada por MarViva y por los guardias oficiales del parque.

MarViva

¡ Hemos llegado ! Por fin estamos en la Isla de Coco. Ayer por la mañana avistamos una mancha gris en el horizonte, y por la tarde ya podíamos ver los peñascos de la isla, sus verdes colinas y dos barcos de MarViva anclados en la bahía. La excitación se apoderó de nosotros. Convencimos a Juan Pablo ( director de ZOEA y uno de los responsables de buceo del Ranger ) de que se subiera al mástil para filmar la llegada mientras se balanceaba como un mono en las jarcias. Nuestros dos invitados ( Marcela, directora de comunicaciones de MarViva, y Alex, de FAICO ) trabajan todos los días para proteger esta isla que jamás habían visto. Todos a bordo ( buceadores, biólogos, costarricenses, europeos y norteamericanos ) sabemos que se trata de una oportunidad única.

En la línea de 12 millas que marca los límites del parque marino pasamos junto a un palangrero allí parado. Tenía una tripulación de cinco o seis personas, una maraña de banderas verdes y negras ( se utilizan para marcar las boyas del palangre ) y en la popa llevaba escrito el nombre de su puerto de origen, " Punta Arenas ". Según Marcela, estos barcos están siempre en la frontera del parque esperando la ocasión de entrar, o bien hacen uso de sus conocimientos de las corrientes para hacer que el palangre penetre en el parque aunque legalmente el barco continúe fuera.

Salimos de Golfito ayer por la noche a eso de las 7, y desde entonces hemos estado viajando en dirección suroeste hacia la Isla de Coco. Sobre el océano reina una calma perfecta. Los nuevos tripulantes del Oceana Ranger que nunca han pasado más de una tarde navegando ( yo misma, por ejemplo ) estamos aprendiendo de los veteranos lo que significa vivir en un barco.

Oceana Ranger

¡Ya está aquí el Ranger! Llegó ayer. Desde entonces, todo ha sido una locura: gente corriendo como loca en busca de abastecimientos, arreglando motores, encontrando a viejos amigos… Y esta noche partimos hacia Cocos. Yo estoy más nerviosa de lo que pueda expresar por escrito.

Nosotros (Xavier, algunos miembros de la tripulación del MarViva y yo misma) salimos ayer por la mañana a buscar al Ranger en uno de los botes del MarViva. Nos levantamos a las 5:30 y a las 6:00 ya estábamos en el agua, bordeando la costa hacia el Golfo Dulce en medio de la niebla matutina. Durante unos quince minutos tuvimos la compañía de dos delfines que nos escoltaban bajo la proa.

Encontramos al Ranger casi en la boca del golfo. ¡Qué barco tan bonito! Apareció en el horizonte. Nos estuvimos pasando los prismáticos unos a otros hasta que ya no hubo duda: sus pontones blancos brillaban en el agua y el logotipo de Oceana resaltaba sobre el blanco. Toda la tripulación estaba en cubierta, sonriendo y saludando, haciendo fotos de cómo les sacábamos fotos a ellos. Cuando acercamos la lancha del MarViva junto al barco, hubo un momento de caos lleno de felicidad, de abrazos y de presentaciones.

MarViva IXavier se ha puesto en contacto con la tripulación del Ranger; ya están cerca y probablemente lleguen a Golfito esta misma noche.

La gente de MarViva nos ha ayudado a preparar el viaje a la Isla del Coco. ¿Qué es MarViva? MarViva es una organización creada en 2002 para promover la protección del Corredor Marino de Conservación del Pacífico Este Tropical ( CMAR ), una franja que comprende la Isla del Coco ( Costa Rica ), Isla Coiba ( Panamá ), Isla Malpelo e Isla Gorgona ( Colombia ) y las célebres Islas Galápagos ( Ecuador ), además del Sistema Arrecifal Mesoamericano ( SAM ), que recorre la costa del Pacífico desde Méjico hasta Honduras. Se trata de dos áreas de extraordinario valor. Todas las islas que forman el Corredor Marino de Conservación en el Pacífico pertenecen a la misma formación geológica, una franja de suelo marino elevado con el aspecto de una cordillera de montañas en un mapa topográfico. Debido a las peculiaridades magnéticas de la zona y a las muchas corrientes que allí convergen, el corredor es un destino natural ( y ahora un refugio ) para especies migratorias como el tiburón ( jaquetón, martillo, de las Galápagos y oceánico, entre otros ), el picudo ( pez espada, marlín, pez vela ), atún, tortugas marinas en peligro de extinción ( tortuga laúd, tortuga verde, tortuga olivácea, tortuga boba ) y grandes ballenas amenazadas ( azul y jorobada ). Los arrecifes de coral de algunas de las islas del corredor son de los pocos que existen en el Pacífico Este Tropical.

Pues aquí estamos, esperando la llegada del Ranger a Golfito. Durante la espera hay muchas cosas que hacer: preparar los trámites con las autoridades del puerto, probar los sistemas de comunicaciones para el barco, enviar comunicados de prensa... Xavier no se separa del teléfono mientras yo intento aprender todo lo posible sobre Golfito, la Isla del Coco y las aguas que los separan, antes de que zarpemos y nos quedemos sin conexión a Internet.

Golfito es una pequeña ciudad en la costa del Pacífico costarricense, justo al norte de la frontera con Panamá. Está situada en un " sub-golfo " que surge del gran Golfo Dulce como una gotita de agua de otra más grande. Golfito nació como una ciudad bananera. Entre 1938 y 1985 albergó la sede central en el sur de Costa Rica de la United Fruit Company, el infame emporio bananero conocido por su participación en el golpe patrocinado por los Estados Unidos en 1954 contra el gobierno de Guatemala, por la represión a la que sometía a sus trabajadores y por ser responsable de la colonización económica de gran parte de América Central.

Golfito

Golfito vivió su máximo esplendor con el comercio de la banana. A todas horas circulaban trenes que traían suministros y se iban llenos de bananas. La ciudad creció a lo largo de la vía del tren y, todavía hoy, casi todos sus edificios forman una franja larga y estrecha junto a una carretera. Es la misma vía por la que, en los viejos tiempos, circulaba lentamente un tren al que se agarraba la gente para ir de un lado a otro de la ciudad. " La Compañía ", como aún la llaman por aquí, construyó un hospital, escuelas y un muelle, además de llenar " el pueblo civil " de casas para sus trabajadores.

Estoy en Golfito, con la jungla a un lado, el océano al otro y el Ranger a punto de llegar. Empieza la aventura.

Casi todo el viaje hasta el océano ha sido por aire. Fui en avión de Washington a Miami y de allí a San José, donde esta misma mañana tomé un avión que podría caber en mi habitación y que me trajo hasta aquí.

Costa Rica

Costa Rica es un país montañoso. Visto desde el aire parece un pañuelo de seda arrugado, con picos del color de la arcilla, valles de un verde profundo y sucias carreteras que serpentean por las colinas. Bajé del cielo para pasar una noche en San José y esta mañana volví a despegar en compañía de Xavier Pastor ( director de Oceana para Europa ). El avión era poco más que un huevo de aluminio ( apenas si cabíamos 10 personas ), y me hizo sentir tan estúpida como un pollito ingenuo intentando volar antes de romper el cascarón. Por lo menos tenía alas, eso sí, pero me pareció casi un milagro que se elevara por encima de las montañas hasta permitirnos ver otra vez las arrugas del terreno.

No habían pasado ni veinte minutos cuando el océano apareció en el horizonte como una gran superficie azul que nos daba la bienvenida. Entre el bosque y el brillante mar se extendía una larga franja de playa. Algún día vendré a vivir aquí.

A continuación:

La tripulación