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Mediterráneo occidental

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Las aguas del mar Mediterráneo occidental se extienden a lo largo de la cuenca norte del mar de Alborán, por el golfo de León y el mar Tirreno, y cubren el archipiélago Balear y las islas de Córcega y Cerdeña bañando las costas de Francia, Italia y España.

A principios de este año, la Comisión Europea publicó su nueva propuesta de primer plan de gestión plurianual de las poblaciones de peces demersales del mar Mediterráneo occidental. Siguiendo los principios de la PPC así como las recomendaciones científicas, los planes de gestión plurianuales (PGPs) se consideran la medida/herramienta más eficaz y adecuada para abordar el problema de la sobreexplotación pesquera. En el caso del Mediterráneo, los planes de gestión nacionales, actualmente en vigor, no han demostrado su eficacia a la hora de reducir los alarmantes niveles de agotamiento de las reservas pesqueras. 

La propuesta de la Comisión de recuperar las principales especies comerciales de la región, como la merluza, la lisa y los langostinos, es también fruto directo de la Declaración MedFish4Ever de 2017.

A pesar de ello, y dada la situación actual, esta propuesta resulta insuficiente para lograr el objetivo establecido en la Política Pesquera Común de recuperar todos los recursos pesqueros de la UE a niveles sostenibles para el 2020.

Para adoptar un plan que permita una mejor gestión del mar Mediterráneo y frene la sobreexplotación para el 2020, durante las primeras conversaciones en curso con el Parlamento Europeo y el Consejo de la UE, Oceana defiende lo siguiente:

 

  • Crear una zona libre de la pesca de arrastre que tenga al menos 100m de profundidad durante todo el año, en lugar de tan solo tres meses al año (del 1 de mayo al 31 de julio), tal y como propone la comunicación de la Comisión Europea. Esto permitirá que la pesca de pequeña escala y bajo impacto (la flota más importante de la región) tenga acceso preferente y también permitirá proteger los hábitats vulnerables, como los fondos de maërl y las formaciones coralinas, así como otras zonas importantes para el crecimiento de peces jóvenes, fundamental para la recuperación de los recursos marinos.

 

  • Proteger los hábitats de peces sensibles y esenciales en zonas más profundas. Garantizar que las zonas de profundidad superior a 150m, con evidencia científica de agregaciones de desove y/o juveniles de especies demersales y de los hábitats sensibles (arrecifes de coral, lechos de esponjas) queden prohibidos para el arrastre.

 

  • Fijar las posibilidades de pesca teniendo en cuenta la evidencia científica. Establecer límites de pesca cuando, según la evidencia científica, indiquen una tendencia favorable de recuperación pesquera como, por ejemplo, en el Atlántico nororiental.

 

La sobreexplotación no solo está esquilmando nuestros recursos marinos, sino que a su vez supone una amenaza directa para los pescadores, los negocios y el modo de vida de las comunidades costeras que habitan en la región. Si no se hace nada a corto plazo, la industria pesquera del Mediterráneo podría desaparecer, o tener que enfrentarse a cierres de urgencia para evitar un desastre de terribles consecuencias socio-económicas. La UE debería priorizar la puesta en marcha de los primeros PGP en el Mediterráneo occidental para las poblaciones demersales en un esfuerzo por salvar el Mare Nostrum.