Punta de El Sabinar | Oceana Europe
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Tras un día y medio en el puerto de Aguadulce realizando algunos trabajos en el barco, compras y cambios de tripulación, reiniciamos nuestro trabajo en las costas de Almería. Vamos a seguir con los fondos de praderas marinas que se encuentran en esta zona. Queremos ver su estado de conservación.

Al llegar a la zona elegido nos encontramos con multitud de hojas de Cymodocea nodosa flotando en la superficie junto a un reguero turbio de sedimento levantado. Al sumergirnos, vemos marcas de arrastre en el fondo que han “pelado” por completo la pradera. Pero, aparte de este desgraciado y lamentablemente común acontecimiento, que está acabando con muchas hectáreas de ricos ecosistemas de fono, el día nos iba a dar una grata sorpresa; aunque la pradera no es de una gran densidad, sí que es de gran valor y belleza. En la zona que hemos elegido damos con cuatro hábitats diferentes que estábamos interesados en documentar. Una pradera de Posidonia oceanica, una pradera de Cymodocea nodosa (en algunas zonas se mezclaban ambas), un maerl y arrecifes de Mesophyllum alternans.

Ha sido una suerte: el mismo sitio nos ofrece muchas posibilidades. Lo primero que encontramos es la pradera de Posidonia oceanica y, entre medias de ella, numerosas y grandes concreciones del alga roja calcárea Mesophyllum alternans que crea un amplio arrecife. Estas algas originan multitud de escondites y refugios para que la fauna se asiente y generan sustrato para otras algas. Pequeños blenios o babosas (Parablennius pilicornis), gusanos poliquetos del género Protula, esponjas incrustantes (Cliona viridis)… un mundo en pequeño.

En muchas partes, entre la pradera de Cymodocea nodosa, encontramos numerosos rodolitos de algas rojas. El maerl aquí se mezcla con la pradera formando algunas concentraciones densas. Decenas de erizos de mar púrpuras (Sphaerechinus granularis), un auténtico devorador de algas rojas, se mueven sobre las algas. Estos erizos poseen una estructura tan dura que solo tienen que preocuparse de unas pocas especies que pueden devorarlos, entre ellas la potente estrella de mar espinosa (Marthasterias glacialis) que, por cierto, no andaba muy lejos de la zona.

El número de especies que vemos es muy alto. La combinación de estos hábitats genera una gran riqueza. Una gran morena ha querido participar también en los trabajos. Al principio parece que posa para nosotros, y luego, sale a gran velocidad entre medias de los submarinistas. Nosotros también tenemos que terminar el trabajo por hoy; esta noche, con una sensación agridulce por lo bueno y lo malo que hemos observado, navegaremos hacia la Reserva Marina de Cabo de Gata.

A continuación:

Roquetas

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