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Blog Posts by: Nuño Ramos

Ya que hablé el otro día de nuestro retorno del Atlántico al Mediterráneo por culpa del mal tiempo hoy me toca hablar de la vuelta al Océano de nuevo. La díscola ventana de bonanza en el Gorringe apareció hace unos días y la previsión se mantiene por lo que salimos raudos de Almerimar con intención de recoger a Ana de La Torriente en Portimão y continuar hasta el Gorringe Bank.

Después de estar varios días “ROVeando” frente al Cabo San Vicente y durmiendo fondeados en la Ensenada de Sagres decidimos alterar radicalmente los planes: ya que no se iba a poder ir a Gorringe  durante largo tiempo pondríamos a esta cáscara de nuez proas al Mediterráneo de nuevo. Tenemos diversos trabajos por hacer en el Mar de Alborán y mientras tanto estaremos bien atentos a la previsión meteorológica. Si vemos que aparece una ventana de bonanza suficientemente amplia para trabajar en Gorringe volveremos de nuevo al Atlántico como locos.

Un chuletón.

Un manjar que aún está a unas terribles treinta millas de aquí. Tendremos que esperar estoicamente unas horitas más. Estamos en la costa oeste de Fuerteventura y vamos a puerto gracias a la inconmensurable magnanimidad del director científico. Tocaremos tierra y descansaremos un día entero para volver al ataque de la última etapa de esta campaña que, por todos lados, está resultando de lo más exitosa. Pero de eso ya hablarán otros diarios más eruditos. Nosotros a lo nuestro.

Llevamos ya tres días arrastrándonos sobre las aguas sin tocar tierra: ROV abajo, ROV arriba, buzos al agua, vuelta a subir a bordo, más ROV, guardias de noche al tran-tran para llegar al amanecer al nuevo punto de inmersión... En fin, todo ese tipo de cosas que aquí se han narrado desde hace ya dos meses.

"Ricardo... ¿A dónde vamos hoy?"

Pregunta habitual que le hago al gurú científico que llevamos a bordo a eso de las 8 todas las mañanas. Los motores ronronean mientras cogen temperatura a la vez que el café humea en nuestras tazas para que cojamos ese calorcito que nos ponga en marcha. Indi, el cocinero, agazapado bajo los mandos del motor, aún está en su limbo onírico a la espera del último sorbito para entrar en este mundo…